Cada equipo necesita de un líder que tenga una visión clara e indique el camino. El desempeño depende de la capacidad del líder para motivar a los otros a dar lo mejor de sí mismos. Ningún equipo ha llegado a ganar un campeonato sin contar con un líder en su grupo.

Un emprendedor tiene los mismos deberes que un atleta a la hora de llevar a su equipo al tope: debe hacerse cargo de su equipo y dirigir la nave a casa con seguridad. El futuro de la compañía recae en los hombros del líder, su fortaleza mental debe perdurar contra viento y marea.

A pesar de que los deportes y los negocios ocupan dos categorías diferentes, las capacidades potenciales son definitivamente sinónimas.

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